Te Quiero...

Aprovecho este momento de borrachera para escribir acerca de un tema un tanto delicado: ¿cuándo decir TE QUIERO? Es complejo… Hace un par de días estaba conversando con G y le conté que me habían dicho (por casualidad) “te quiero”. Ella me pregunto que qué había hecho yo y le dije que me había hecho la lesa… ¿por qué? ¿Por que no respondí con un “Yo también te quiero” si eso era lo que sentía? Bueno, la única razón que encontré para justificar mi reacción fue que pensé que en el momento en que yo lo dijera algo macabro sucedería… absurdo. Lo sé. Parece que quedé medio traumatizada con el asunto de expresar los sentimientos. Es como si creyera que en el momento en que él sepa que me tiene o me va a engañar, o se va a asustar, o se va a aburrir, o todo va a cambiar. A lo mejor me he topado con demasiados pasteles, pero ¿qué hacer cuando nos ha sucedido tantas veces? Uno empieza a temerle a la palabra y a asumir el propio sentimiento. ¿Decirlo o no decirlo? ¿Cuándo? Ahora que las relaciones son tan modernas que no tienen nombre, en que no queda establecido el nivel de compromiso hacia el otro (ese es tema para otro post). Sé que suena cobarde o parece ser una vil estrategia para mantener al ser en cuestión en ascuas para que no se vaya. “Te quiero”… es para salir corriendo… o decidir que realmente es con esa persona con la que quiero estar… un riesgo que hay que correr, supongo…