Pastelero a sus Pasteles

Luego de escribir una carta abierta que no publicaré por melodramática, he decidido narrar resumidamente la patética historia.
Fui a una fiesta con mis compañeros y me encuentro con el pastel… bien, conversamos dos minutos y yo volví a mi grupo. Luego llegó mi hombre (el del cepillo de dientes y el ceviche de domingo). Bailamos, nos emborrachamos, nos reímos, nos manoseamos y nos fuimos.
El asunto es que al día siguiente me llama V (una de mis mejores amigas) para contarme muy complicada algo acerca del pastel. Resulta que V se peló, y pastel se le acercó muy confianzudo a sacarle el gorro que llevaba puesto para verla. Lo que escuchó V fue lo siguiente:
P: “Te ves preciosa, la cagó, te ves muy linda, no todas las minas se ven ricas peladas, pero tu la cagaste, te ves increíble. ¡Uy! Se me paró…”
V: … (Cara de no te escuché bien- además que V es medio sorda)
P: “Puta, soy sincero, se me paró.”
Ok. Luego de escuchar eso y no poder creerlo me acordé que otra amiga esa noche me había dicho que en un momento se acercó a mirar una chapita que pastel tenía puesta en su chaqueta. Y él salió con la frase:
P: “Agarra no más, total C está agarrando por otro lado, así que agarra no más”
Existen dos posibilidades:
1.- Que le ande tirando los cagados a todas las minas por si alguna engancha y se va con él, sin darse cuenta de que algunas son amigas mías y saben todo lo que sufrí por él. En ese caso es un estúpido, obvio que mis amigas me lo contarían.
2.- Que lo haya hecho a propósito para que mis amigas me lo contaran. En ese caso es cruel y perverso.Sin hacer más análisis, en los dos casos, no solo es un pastel, sino que un saco de huevas… pero de alguna forma agradezco el episodio, si, este tipo de cosas ayudan para darse cuenta de cómo era en realidad la situación, sin verdad, sin respeto, sin cariño.
De todas formas me da pena; me da pena él y me doy pena yo por haber perdido mi tiempo, mi lealtad y mi amor en él.
Ahora soy feliz, y es la última vez inflo su enorme ego hablando de él. Pastelero a sus pasteles y los sacos de huevas: que se pudran.
Fui a una fiesta con mis compañeros y me encuentro con el pastel… bien, conversamos dos minutos y yo volví a mi grupo. Luego llegó mi hombre (el del cepillo de dientes y el ceviche de domingo). Bailamos, nos emborrachamos, nos reímos, nos manoseamos y nos fuimos.
El asunto es que al día siguiente me llama V (una de mis mejores amigas) para contarme muy complicada algo acerca del pastel. Resulta que V se peló, y pastel se le acercó muy confianzudo a sacarle el gorro que llevaba puesto para verla. Lo que escuchó V fue lo siguiente:
P: “Te ves preciosa, la cagó, te ves muy linda, no todas las minas se ven ricas peladas, pero tu la cagaste, te ves increíble. ¡Uy! Se me paró…”
V: … (Cara de no te escuché bien- además que V es medio sorda)
P: “Puta, soy sincero, se me paró.”
Ok. Luego de escuchar eso y no poder creerlo me acordé que otra amiga esa noche me había dicho que en un momento se acercó a mirar una chapita que pastel tenía puesta en su chaqueta. Y él salió con la frase:
P: “Agarra no más, total C está agarrando por otro lado, así que agarra no más”
Existen dos posibilidades:
1.- Que le ande tirando los cagados a todas las minas por si alguna engancha y se va con él, sin darse cuenta de que algunas son amigas mías y saben todo lo que sufrí por él. En ese caso es un estúpido, obvio que mis amigas me lo contarían.
2.- Que lo haya hecho a propósito para que mis amigas me lo contaran. En ese caso es cruel y perverso.Sin hacer más análisis, en los dos casos, no solo es un pastel, sino que un saco de huevas… pero de alguna forma agradezco el episodio, si, este tipo de cosas ayudan para darse cuenta de cómo era en realidad la situación, sin verdad, sin respeto, sin cariño.
De todas formas me da pena; me da pena él y me doy pena yo por haber perdido mi tiempo, mi lealtad y mi amor en él.
Ahora soy feliz, y es la última vez inflo su enorme ego hablando de él. Pastelero a sus pasteles y los sacos de huevas: que se pudran.